Aprendiendo a disfrutar de cada momento

La vida es un regalo. El monje budista Thich Naht Hanh dice que es un placer no tener dolor de muelas. Es decir, que la ausencia de dolor, no es neutra sino puro placer. Podríamos decir la máxima de "qué bien se está cuando se está bien". 

 

¿Pero cómo podemos sensibilizarnos y disfrutar de lo que damos por sentado?

 

Para disfrutar de los pequeños momentos del día a día, como por ejemplo, el primer sorbo de la infusión de la mañana, respirar libremente, caminar...simplemente se requieren dos prácticas. 

  

  • Parar, detenerse. Atención plena a los detalles para darse cuenta de toda la gracia que apoya a la vida incondicionalmente, como las plantas, las flores, el agua, el sol, las estrellas...

 

  • Agradecer los detalles. Practicar la gratitud a la vida otorga fuerza personal y confianza en ella. Una mente agradecida no puede estar insatisfecha a la vez. Momento a momento podemos elegir entre agradecer o mantenernos en la insatisfacción crónica. 


Vivir agradecido es vivir una viva dichosa, y es el secreto mas grande del disfrute: no esperar a los grandes momentos, sino agradecer los pequeños detalles que ya nos ofrece el presente. 

 

Siempre confiamos que alguien más tenga la respuesta, que algún otro lugar sea mejor, que algún otro tiempo lo resuelva todo. Así es. Nadie más tiene la respuesta, ningún otro lugar es mejor, y todo está ya resuelto.

En el centro de tu ser tú tienes la respuesta: Tú sabes quién eres y tú sabes lo que quieres.
No necesitas salir fuera para ver mejor. Ni fisgar desde ninguna ventana.

Más bien acercarte al centro de tu ser, porque cuanto más te alejas, menos aprendes.
En el centro de tu ser tienes la respuesta, tú sabes quién eres y qué quieres.

Busca en tu corazón y verás que la forma de hacer es ser.
Lao-Tsé