Cultivar el jardín interior

¿Haces una pausa alguna vez, estás en silencio y encuentras un espacio en tu ajetreada vida? Muchas veces llenamos nuestra vidas de ocupaciones porque tenemos miedo de lo que puede surgir en los momentos de silencio, espacio y calma.  ¿Qué es lo que estamos intentando evitar?

Nuestra sociedad en lugar de dedicar un tiempo a renovarse, está atrapada en la "enfermedad de la prisa". Tal como dijo William James "vivimos en un estado de incensante frenesí, creyendo que deberíamos estar haciendo alguna otra cosa, y no la que estamos haciendo en este momento".

Todo ser vivo busca la seguridad y el refugio de un lugar de descanso, ya sea en la naturaleza o en algún sitio tranquilo. ¿Donde podemos encontrar ese refugio en nuestra vida? No obstante el refugio puede ser engañoso. Tras el estar siempre ocupados, el miedo, el alcohol, las drogas y en la comida, se oculta un falso refugio. Cualquier cosa sirve para anestesiar el dolor por lo que está sucediendo y evitar afrontar directamente los problemas que se nos presentan. 

 ¿Donde podemos encontrar entonces, ese refugio en nuestra vida? 

El verdadero refugio se encuentra en el momento presente, en regresar deliberadamente a nosotros mismos para volver a conectar con nuestro auténtico yo y con lo que estamos experimentando. 

Cuando tenemos la capacidad de refugiarnos en amarnos a nosotros mismos y a los demás, es que hemos alcanzado un estado donde reina la seguridad y el amor. Y el silencio es uno de los recursos; no necesitamos ningún  método o preparación complicados para beneficiarnos de silencio, sólo la intenciòn de dar prioridad al mismo

 

"En nuestra conciencia también hay heridas, mucho sufrimiento. Nuestra conciencia también necesita descansar para recuperarse. Nuestra conciencia es como nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo sabe curarse a si mismo si le damos la oportunidad para hacerlo. Lo mismo sucede con nuestra conciencia: ésta sabe curarse si le permitimos que lo haga. Pero no lo hacemos. Siempre intentamos hacer algo. Nos preocupamos tanto por curarnos que no logramos la curación que necesitamos. Sólo si sabemos permitir que descansen, nuestro cuerpo y nuestra alma, podrán curarse a si mismos".       

                                                                                                                          Thich Nhat Hanh