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¿Donde habita la Felicidad?

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Existía en el antiguo Afganistán un hombre que buscaba desesperadamente la felicidad. Un día abandonó a su familia y se marchó tras ella. Semanas después, a orillas del río Helmand, se topó con un pescador y este le comentó que para él la felicidad yacía en la inmensidad del océano. Así, el muchacho descendió hasta Irán  y se embarcó en alta mar. Tomó barcazas, buques y naos, recorrió los mares del mundo y a todos preguntaba:

 

  • ¿Sabéis dónde está el océano?
  • Es aquí, el océano es donde estás ahora mismo, muchacho- respondían los hombres de la mar señalando a su alrededor.
  • ¿Cómo puede ser? Si no es mas que el mar. ¡Yo busco el océano!

 

Y así, se alejaba de ellos y tomaba otro barco para continuar su búsqueda. Un buen día, un viajero le reveló que la felicidad se escondía en la riqueza.

 

Así que el muchacho dejó el mar y volvió a la tierra y con ello a buscar la oportunidad, amasar dinero y mas dinero, hasta que llegó el momento en que fue con todo su oro a un usurero y le preguntó:

 

  • ¿Dónde puedo encontrar la riqueza?
  • ¡Ya eres rico! Lo tienes todo- aseveró el usurero, sonriendo sorprendido.
  • ¿Esto? Pero si no son mas que monedas de oro…¡Yo busco la riqueza!
  • Si me das todas esas monedas te diré donde hallarla- dijo el hombre.

 

El muchacho aceptó sin dudarlo.

  • La encontrarás lejos de aquí, en la India- le despachó el usurero.

El muchacho dejó Kabul. Atravesó el valle de Hunza y el desierto de Thar y al llegar a Indostán, un buen día encontró a un sadhu a los pies de un árbol.

 

  • Maestro, ¿dónde está la India?
  • Estás en la India, joven. Esto es la India- afirmó el sadhu.
  • ¿Cómo va a ser esto la India? Solo son montes y árboles…¡Yo busco la India!- exclamó el muchacho- y se fue desesperado a buscar en otro lugar.

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Una mañana un peregrino le desveló que la felicidad se escondía en el conocimiento, en la escuela de Benarés.  Así que el muchacho viajó hasta la primera escuela védica de la humanidad y al llegar a la biblioteca preguntó:

  • Soy peregrino. Estoy buscando el conocimiento ¿Dónde puedo hallarlo?
  • Aquí lo encontrarás- dijo el escribano, sonriendo orgulloso.

 

Durante años nuestro muchacho buscó el conocimiento  en documentos y manuscritos, hasta que un buen día confesó a su maestro:

  • Pero esto no son mas que libros…Y yo busco el conocimiento.
  • ¡Espera! Ya sé dónde puedes hallar lo que buscas.- le detuvo su maestro.
  • ¿Dónde?- preguntó esperanzado el muchacho, que era casi un anciano.

 

El amanuense lo llevó a un cuarto viejo y oscuro detrás del scriptorium, cerró la puerta y encendió una pequeña lamparilla: luego lo guió hasta un extremo, donde hizo caer una sábana que cubría un espejo envuelto en telarañas.

  • ¿Qué ves? – le preguntó el maestro.
  • Me veo a mi mismo- contestó él, extrañado por la pregunta.
  • Pues ahí es donde encontrarás todo cuanto buscas: la profundidad del mar, la riqueza, la transformación del viaje y el conocimiento. Quien se conoce a si mismo sabe que una gota de su ser esconde toda la inmensidad del océano, que la riqueza depende de su deseo, que no hay que viajar a ningún lugar, sino a nuestro interior y que el conocimiento no es nada sin la sabiduría.

 

Todo cuanto buscas está hoy, aquí y ahora, en ti. Esa es la auténtica felicidad que buscas desde tu infancia.

 

Psicología Positiva, Life Coaching, Descodificación Biológica