El efecto placebo: la mente sobre la materia

¿Como puede afectar la mente al cuerpo?

Lo que esperan las personas, sus expectativas, parece ser que cuentan mucho en lo que ocurra después, tanto como el efecto del medicamento en el cuerpo. Por ejemplo, el efecto de la morfina es el doble de eficaz si se explica previamente a la persona y el médico se muestra convencido” -dice Irving Kirsch, director asociado del Programa de Estudios del Placebo de la Universidad de Harvard.

En la revista Neuropsychopharmacology en el 2011 Benedetti, Carlino y Pollo publicaronHow Placebos Change the Patient’s Brain que observaron cambios en el cerebro por efectos del placebo.

Daniel Moerman sostiene que el efecto placebo debería llamarse “efecto significado” por los efectos psicológicos del placebo como las expectativas, las creencias de la persona…

placebo3.png

Otros autores hablan del  efecto contextual como han propuesto Di Blasi  2003, Miller y Kaptchuk 2008.

  1. Un factor es el ritual terapéutico: el gusto, el nombre, el precio, el color, etc.
  2. El segundo tiene que ver con las condiciones ambientales: la personalidad y las creencias del paciente, la actitud de su familia, el lugar donde se administra el cuidado, las actitudes del equipo de tratamiento, etc.
  3. Y finalmente, parece que el elemento más importante es la relación médico / paciente.

Para determinar la influencia de estos tres factores, evaluar su importancia relativa y ver cómo se pueden combinar para proporcionar mejoría clínicaKaptchuk (2008) estudió 3 grupos de pacientes con síndrome de colon irritable.

  1. El 1º grupo se colocó en una lista de espera,
  2. El 2º grupo recibió tratamientos simples de acupuntura con placebo y
  3. El 3º recibió acupuntura con placeboacompañada de atención especial con una relación cálida, confianza, atención sostenida.

Al final de las seis semanas, observaron una mejora de 28%, 44% y 62%, respectivamente.

 ¿Qué % de curación puede ser atribuible al efecto de la mente sobre el cuerpo?

Cuando en estudios de investigación se trataba a pacientes con depresiones se encontraron mejorías significativas en torno al 40% de ellos, un resultado sorprendentemente alto; mientras que cuando se tratan con antidepresivos, incluido el Prozac, la mejoría se cifra en torno al 75-80%, es decir el doble.

En 9 estudios a doble ciego realizados para comparar placebos con la aspirina, se demostró que los placebos eran igual de eficaces que el analgésico real. Según esto, se podría esperar que fueran menos efectivos si se comparan con un analgésico mucho más fuerte, como la morfina, y sin embargo no es así. En 6 estudios a doble ciego se descubrió que ¡los placebos fueron tan eficaces para aliviar el dolor como la morfina en un 56 % de los casos!

 placebo.png

Parece ser la “fe” del paciente en la mejoría que promete un tratamiento prescrito es la que moviliza todas esas sustancias que forman parte de la química cerebral.Se trata de un efecto que afecta a muchas patologías, entre ellas la esclerosis múltiple o la epilepsia. En la enfermedad de Parkinson el efecto placebo puede llegar al 50-60%. Como media se considera que este poder terapéutico de la mente es de un 30% en esta patología, aunque el efecto aumenta con las expectativas del paciente y la credibilidad del médico”- explica José Obeso, neurólogo de la clínica Universitaria de Navarra.

¿Y el efecto opuesto, el efecto nocebo?

Las expectativas negativas pueden afectar a nuestra percepción y corporalidad de forma negativa. Un sólido estudio que documenta los efectos del ‘nocebo’ tuvo lugar en Italia, y consistió en que tanto las personas con intolerancia a la lactosa como las que no la tenían tomaron lo que pensaban que era lactosa. Como resultado, un 44% de las personas con intolerancia y la asombrosa cifra de un 26% sin intolerancia desarrollaron síntomas de malestar gastrointestinal.

¿Solo funciona con pastillas o funciona con inyecciones e intervenciones quirúrgicas?

Bruce Lipton considera que un 30% de las sanaciones, incluyendo la cirugía, se producen por efecto del placebo.

“Un estudio de la Facultad Médica de Baylor publicado en 2002 enNew England Journal of Medicine evaluó la eficacia de la cirugía en pacientes con dolores graves y debilitantes de rodilla (Bruce Moseley et al., 2002). El autor principal del estudio, Bruce Moseley, “sabía que en la cirugía no existe el efecto placebo”.

Los pacientes del estudio estaban divididos en 3 grupos.

  1. Moseley rebajó el cartílago dañado al 1º de los grupos.
  2. Al 2º grupo limpió la articulación de la rodilla para eliminar cualquier material que pudiera estar causando la respuesta inflamatoria. Ambos tratamientos constituyen el tratamiento estándar de la artritis de rodilla.
  3. El 3º grupo recibió una “falsa” cirugía.

En los tres grupos se administraron los mismos cuidados postoperatorios, que incluían un programa de ejercicios. Los resultados fueron sorprendentes. Los grupos que se sometieron a una cirugía real, mejoraron, tal y como era de esperar. Pero el grupo placebo mejoró tanto como los otros dos!!- describe Bruce Lipton.

¿Modifica el placebo la percepción subjetiva o cambia realmente el cuerpo? ¿Es más importante lo que pasa o la creencia sobre lo que pasa?¿Puede el placebo prevenir enfermedades del cuerpo?

Parece que ambas. El placebo puede reducir el dolor por efecto de las endorfinas naturales, son semejantes a los opiáceos. Hay evidencias de cambios en el cerebro detectados con Resonancia Magnética Funcional

¿Qué pasaría si pudieras engañar a tu cerebro “diciéndole” que has dormido muy bien y que has descansado a pesar de que no haya sido así? Pues que tu cerebro funcionará mejor. ¿Cómo se ha podido llegar a esta conclusión? Gracias al experimento llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Colorado y cuyos resultados han sido publicados por la revista Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory and Cognition.

placebo4.jpg

La conclusión es tan simple como curiosa: si tu cerebro cree que has dormido bien, el funcionamiento del cerebro será óptimo. Tanto es así, que si engañamos a nuestro cerebro con lo que han denominado “el efecto placebo del sueño”, aunque hayamos pasado una noche en vela, éste trabajará a las mil maravillas.

Los investigadores utilizaron a 164 voluntarios y se les pidió que calificaran en una escala del 1 al 10 cuán profundamente habían dormido la noche anterior. Los participantes fueron divididos aleatoriamente en dos grupos.

  1. Al 1º grupo se le dijo que su sueño profundo o REM había sido un 28,7% del tiempo total de descanso.
  2. Al 2º grupo, se le informó que su cifra había sido un 16,2%, muy por debajo de la media.

Ambos grupos fueron invitados a una conferencia sobre cómo conseguir dormir más, aduciendo que durmiendo más y mejor se conseguía mejorar la función cognitiva. A continuación los investigadores realizaron una serie de pruebas que evaluaban la atención auditiva y la velocidad de procesamiento (habilidades en las que más se acusa la falta de sueño). A los participantes que se les dijo que habían dormido peor contestaron mal las pruebas, sin tener en cuenta cómo pensaban ellos mismos que habían dormido la noche anterior. Al grupo que se le dijo que había dormido mejor realizó las pruebas significativamente mejor de lo esperado. Esto probó que la información sobre el sueño fue mucho más determinante que la calidad del sueño en sí misma.

placebo2.jpg

¿Existen opiniones críticas sobre el efecto placebo?

Según un estudio publicado en ‘The New England Journal of Medicine’, la diferencia se centra en lo que el paciente siente más que en una mejora real. Para llegar a este resultado, neumólogos y psicólogos de prepararon una prueba con 39 pacientes asmáticos.

  1. El 1º grupo era tratado con albuterol -un broncodilatador que ayuda a abrir las vías aéreas a los pulmones y le permite respirar más fácilmente-,
  2. Los del 2º grupo fueron tratados con inhaladores placebos,
  3. Un 3º grupo con acupuntura simulada y
  4. Al 4º grupo simplemente no se les trataba.

Los pacientes tratados con albuterol se sintieron hasta un 50% mejor tras utilizar este medicamento. Unas cifras muy parecidas a los que utilizaron inhibidores placebo (45%) o acupuntura simulada (46%).

Los resultados objetivos no eran tan favorables para los placebos. Así, en cuanto a los resultados reales, el ‘ganador’ se encontraba en el 1º grupo. “Ya que estos pacientes mejoraron hasta un 20% en el FEV1 [Volumen máximo que una persona puede expulsar  en una espiración forzada] en comparación con el 7% de mejoría de los pacientes de los otros tres grupos- se indica en la investigación.

Kienle y Keine en 1997 escribieron que “Las impresiones falsas del efecto placebo pueden producirse de varias maneras”. Citan por ejemplo la mejoría espontánea, la fluctuación de los síntomas en el tiempo, tratamiento adicional, sesgo de escala, respuestas de cortesía…

La revista Prescrire , en su número de febrero de 2007, describió que “se puede estimar que sin tratamiento, el 50-70% de los casos de cistitis aguda simple se resuelven espontáneamente “. En otras palabras que muchas afecciones patológicas se curan espontáneamente, el cuerpo se cura por sí mismo.

El placebo puede actuar como el opuesto a laIndefensión Aprendida, algo así como Optimismo Aprendido”, esperando lo mejor. Exige no solo pensamientos optimistas, sino emociones, lenguaje y postura corporal coherentemente optimistas.

Espero que estas opiniones fundamentadas os sean útiles para vuestra reflexión.

Tomas Elorriaga. Biólogo