Escuela de Educación Emocional  606.393.345 / info@humaning.es

El Poder del Perdón

 shutterstock_609209402.jpg

 

FRED LUSKIN, es director la Stanford University en proyectos de Perdón, y Autor de libro   Forgive for Good: A Proven Prescription for Health and Happiness define el perdón como la habilidad de hacer la paz con la palabra “no”, por ejemplo, “mi pareja no me fue fiel, mis padres no se encargaron de mí, mi verdadera amiga no me dijo la verdad, mi madre no me amó como yo necesitaba, mi padre no me trató con respeto…”.

Ante cualquier proceso de perdón, hay una primera fase de sentir la pena o el dolor y el perdón sería la resolución de este dolor. La esencia del perdón es ser resiliente cuando las cosas no van como quieres: estar en paz con el "no", estar en paz con lo que es, estar en paz con la vulnerabilidad inherente a la vida humana. Con un corazón abierto, avanzar y aceptar lo que es, sin prejuicios. Es necesario sentir el dolor para poder perdonar, es parte de la sanación. Como afirma Fred Luskin, primero es necesario reconocer el daño hecho, ya sea por ti o por la otra persona, y esto a nivel terapeútico, puede ser un trabajo doloroso. En este proceso de dolor el siguiente paso es experimentar los sentimientos normalmente asociados con la experiencia negativa, miedo, tristeza…y cuando perdonas, entiendes que hay otras opciones además del sufrimiento continuado, que se puede transformar la respuesta emocional al suceso. Y finalmente, eso que ha ocurrido no puede  ser un secreto, necesita ser compartido con otras personas, ya que según las investigaciones, las personas que pasan por experiencias dañinas y no lo cuentan a nadie, tienen consecuencias mucho peores que las personas que lo cuentan a otras. El conectar con otras personas y hablar del  suceso es fundamental para la sanación. Si alguien no tiene a quien cortárselo, lo mejor es acudir a un terapeuta.

Aunque el dolor y la decepción son inevitables, no necesitan controlarnos y para ello Luskin propone un método de 9 pasos para perdonar.
 
1. Expresar exactamente cómo te sientes acerca de lo que te pasó y ser capaz de expresar la injusticia. Y contárselo a un par de personas de confianza.


2. Comprométete a sentirte mejor. El perdón es para ti  y para nadie más.

 

3. El perdón no significa necesariamente reconciliarse con la persona que te molesta. En el perdón se busca la paz y la comprensión.

 

4. Se trata de obtener la perspectiva correcta de lo que está sucediendo. Reconocer que la angustia primaria proviene de los sentimientos heridos, pensamientos y malestar físico que está sufriendo ahora, no de la ofensa de hace dos o 10 años.


5. En el momento en que te sientes molesto, practica el manejo del estrés para calmar la respuesta de tu cuerpo a la lucha o huida.


6. Deja de querer controlar la  vida o de querer controlar a otras  personas.

 

7. Pon tu energía en buscar otras maneras de conseguir tus metas positivas.


8. Recuerda que una vida bien vivida es tu mejor aliado y tu mejor decisión. En lugar de concentrarte en tus sentimientos heridos y, por lo tanto, darle poder sobre ti a la persona que te causó dolor, aprende a buscar el amor, la belleza y la bondad a tu alrededor. Pon más energía en apreciar lo que tienes en lugar de atender lo que no tienes.


9. Modifíca la manera en que miras tu pasado y  recuerda tu opción heroica a perdonar.  El perdón requiere práctica, pero es una habilidad que se puede aprender para poder renunciar al  rencor. 

 

Aunque el dolor y la decepción son inevitables, no necesitan controlarnos. Es vital para nuestra salud y bienestar que manejemos lo que viene en nuestro camino sin quedar atascados en la culpa y el sufrimiento. Lo que han encontrado es que el perdón puede reducir el estrés, la presión arterial, la ira, la depresión y el dolor, y puede aumentar el optimismo, la esperanza, la compasión y la vitalidad física. Por ejemplo, en un estudio que se llevó a cabo con protestantes y católicos de Irlanda del Norte que habían perdido a un miembro de la familia en la violencia allí, los participantes reportaron un descenso del 40 por ciento en los síntomas de depresión después de someterse al entrenamiento de perdón. Otro estudio incluyó a personas que habían sufrido una variedad de heridas. Seis meses después de su entrenamiento de perdón, estas personas reportaron una caída del 70 por ciento en el grado de daño que sentían hacia la persona que las había lastimado, y dijeron que se sentían más perdonadores en general. Esto no significa que el perdón sea siempre fácil. Cada historia es diferente, pero la mayoría sigue una trayectoria similar a través de los nueve pasos del perdón.

 

shutterstock_321631655.jpg

Se puede llegar a tener la  idea equivocada de que perdonar significa condonar las  acciones, o que significa olvidar lo que ha sucedido. Pero son cosas muy diferentes, perdonar  a alguien no significa olvidar o aprobar los hechos dañinos del pasado. Más bien, significa dejar ir el dolor y la ira, y no hacer a alguien por siempre responsable de tu bienestar emocional. Finalmente llegamos a entender que cómo nos sentimos en el presente es mas importante que andar recordando lo que sucedió en el pasado, ya que concentrarse continuamente en el pasado es la razón de la angustia actual. No podemos cambiar las partes dolorosas del pasado, sino solo la cantidad de espacio que les permitimos en nuestra mente. Poniendo menos culpa en el pasado, podemos cambiar la forma en la que sentirnos en el presente.

 

Con técnicas de control de estrés, manejando la respiración lenta y profunda, podemos cambiar la forma de sentirnos en el presente y dar a  nuestro cuerpo y mente un descanso de paz y entender que podemos recuperar nuestra vida emocional. Podemos cambiar la sensación de sentirnos impotentes a sentir que podemos transformar nuestra realidad.   A medida que uno avanza en el entrenamiento del perdón, puede comenzar a mirar su sufrimiento y darse cuenta que no podemos cambiar algo que es imposible cambiar, es decir, no podemos cambiar como nuestros padres nos trataron de pequeño, o como tu pareja te puso los cuernos…A medida que uno avanza en el entrenamiento del perdón, llega la pregunta...

 

¿Qué es lo que realmente quiero?

 

Puede ser felicidad, confianza o paz mental, cosas que solo uno mismo puede proporcionarse a si mismo. Y uno comienza a ver por fin el vaso medio lleno en vez de medio vacio. Comienza el proceso de observar las buenas cualidades de las personas, observar la belleza que hay a nuestro alrededor, a sentirse bien con uno mismo, y esto  toma prioridad entre los objetivos , así como centrarse en crear un nuevo futuro y lamentarse menos del pasado. Comienza un proceso de agradecimiento por cualquier cosa en cualquier momento, ya sea por la belleza de los árboles como por la propia respiración, o por la abundancia de alimentos que hay a nuestro alrededor. Dejas el rol de víctima ya que el perdón trae una sensación de paz que nunca antes has sentido. Nadie puede hacer que la gente en la vida se comporte con amabilidad, justicia o honestidad en todo momento. No podemos terminar con la crueldad en este planeta. Lo que podemos hacer es perdonar la crueldad que viene en nuestro camino y poner energía para alcanzar nuestras metas positivas. Entonces podemos ayudar a otros a hacer lo mismo. 

 

El perdón, al igual que otras emociones positivas como la esperanza, la compasión y el aprecio, es una expresión natural de nuestra humanidad. Estas emociones existen dentro de una parte profunda de cada uno de nosotros. Como muchas cosas, requieren práctica para perfeccionar, pero con esta práctica se hacen más fuertes y más fáciles de encontrar. En última instancia, pueden ser tan naturales para nosotros como la ira y la amargura. Se necesita una disposición para practicar el perdón día tras día para ver sus profundos beneficios al bienestar físico y emocional y a nuestras relaciones. Quizás el beneficio más fundamental del perdón es que con el tiempo nos permite acceder a las emociones amorosas que pueden estar enterradas bajo las quejas y rencores.