Mindfulness y Deporte

Desde hace ya años se hizo evidente que no sólo el aspecto físico era primordial para conseguir éxitos deportivos, sino que, en gran parte, éstos se relacionaban con determinadas capacidades mentales y habilidades emocionales de los deportistas. Así, la investigación y el desarrollo de la llamada “psicología del deporte” hizo su entrada y encontró un lugar influyente en este mundo.

¿Cómo Rafa Nadal ha conseguido un palmarés de auténtica leyenda a pesar de su juventud y se encuentra ya sin duda entre los deportistas más fuertes mentalmente y más competitivos de la historia?

¿Cómo Kobe Bryant, ganador –de momento- de cinco anillos de la NBA, fue capaz de meter 81 puntos en un partido y encadenar cinco consecutivos encestando más de 50, y por qué cuando entra en la zona es virtualmente imparable?

¿Cómo hace el F.C. Barcelona, para muchos posiblemente el mejor equipo de la historia del fútbol, para asombrar año tras año por su capacidad de mover el balón a una velocidad de vértigo, con una precisión milimétrica?

Tom Sietas sigue desafiando las leyes de la fisiología humana, llevando los récords de buceo hasta límites increíbles ¡Está a punto de llegar ya a los once minutos en la modalidad de apnea estática!

¿Cómo lo consiguen?

Más allá de su maestría y su excelencia en el rendimiento, estos deportistas tienen algo en común: el estado mental en el que se encuentran cuando compiten.

En la actividad deportiva intervienen muchos factores: fisiológicos, técnicos, tácticos, del entorno y mentales. ¿Cuántas veces has escuchado o leído expresiones como estas?: “Tal deportista ha conseguido una victoria gracias a su fortaleza mental”, “este deporte es 50% cabeza”, “su éxito se basa en que soporta la presión de manera excepcional”, “ha llegado a la meta gracias a su fortaleza mental”…

Ya está claro que, de la misma forma que se pueden entrenar y mejorar aspectos técnicos y físicos, también se puede entrenar y mejorar la mente de los deportistas, y esto es igual de importante. Cada vez se concede más importancia a estos aspectos y a su influencia en el rendimiento deportivo, y en este sentido herramientas como las visualizaciones, el desarrollo de habilidades de concentración, el entrenamiento de la atención o las prácticas meditativas son habituales.

La buena noticia es que cualquier persona motivada que sea adecuadamente entrenada puede mejorar sus habilidades emocionales de forma significativa en unos pocos meses.

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Ningún yogui, fakir o maestro de las artes marciales es genéticamente superior a cualquiera de nosotros: la maestría emocional es fruto de un entrenamiento cuidadosamente planificado. La maestría emocional resulta vital para mantener la concentración en momentos de máxima presión, incrementar el rendimiento en los “momentos de la verdad”, recuperarse de las decepciones y permanecer motivado y seguro de uno mismo.

Un pobre manejo de las emociones, “vivir” en estados continuados de desmotivación, apatía, enfado, enojo, ansiedad o nerviosismo disminuye nuestro rendimiento y la capacidad de atención y concentración.

Tanto a nivel individual como grupal, durante este verano puedes iniciarte en esta práctica, donde descubrirás las meditaciones, las visualizaciones, el pensamiento positivo, entrenando las emociones, aprendiendo a relajarte...

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 "Cuando los atletas Olímpicos regresaron de Beijing y se les preguntó qué hubieran hecho diferente en su preparación si tuviesen una segunda oportunidad, mencionaron que entrenarían aún más su preparación mental, descansarían más y dedicarían más tiempo al manejo del estrés".

P. Haberl, miembro del Comité Olímpico de U.S.A.