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¿Somos incapaces de expresar emociones?

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El doctor David Kissen y sus colaboradores de la Universidad de Glasgow en Escocia, llevaron desde finales de la década de los años 1950  una serie de estudios sobre hombres con cáncer de pulmón. Aquellos que recibieron el diagnóstico de cáncer de pulmón, afirmaron haber tenido una infancia más desdichada  que quienes habían recibido otros diagnósticos.

 

El estudio de Kissen también puso de relieve, en los hombres que desarrollaron cáncer de pulmón, la presencia de mas adversidades en su vida adulta, incluidas relaciones interpersonales turbulentas. Los investigadores observaron que el grupo de quienes padecían de cáncer de pulmón tenía dificultades para expresar sus emociones.

 

Ellos no expresaban sus sentimientos sobre acontecimientos negativos, especialmente los que implicaban vínculos con otras personas.  Y para los investigadores esas eran claras pruebas de malestar emocional en sus vidas. En su lugar, los pacientes tendían a negar que padeciesen dolor emocional. Esto contrastaba mucho con los pacientes que formaban parte del grupo de control (que posteriormente se descubrió que padecían enfermedades distintas al cáncer de pulmón) y que expresaban situaciones similares con manifestaciones emocionales apropiadas.

 

Ese estudio demostró que la incapacidad de expresar emociones, está en los pacientes de cáncer de pulmón, íntimamente ligada  a la mortalidad. La probabilidad de morir al año de los pacientes enfermos de cáncer menos capaces de expresar emociones era cuatro veces  y media superior a la de aquellos otros con una mayor capacidad.

 

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Los investigadores de Hospital King´s College de Londres, han descubierto mas pruebas que relacionan los factores emocionales con el cáncer, en este caso, el cáncer de mama. Los doctores S.Greer y Tina Morris llevaron a cabo entrevistas psicológicas en profundidad  a 160 mujeres en el momento de ser admitidas en el hospital por habérselas descubierto un bulto en el pecho y antes de saber si era o no maligno. En la entrevista, todas las mujeres se hallaban sometidas a la misma situación estresante de ignorar la malignidad de tumor. Y para determinar el grado en que expresaban u ocultaban sus sentimientos, los investigadores utilizaron las entrevistas con las mujeres y con sus maridos y otros parientes.

 

La mayoría de las pacientes que posteriormente se descubrió que no padecían cáncer de mama, presentaban lo que los investigadores denominaron una pauta “normal” de expresión emocional. Sin embargo, gran parte de las mujeres a las que posteriormente se diagnosticó cáncer de mama mostraban una larga de represión  de los sentimientos (especialmente la ira) y de “explosiones” emocionales. Y aunque ambos extremos mostraron estar asociados al riesgo de padecer cáncer, la represión era mucho mas habitual que la explosión ocasional.

 

En tales casos, conviene cultivar para mejorar la salud, la aceptación y el perdón, y no la condena ni la culpabilización.